Un hombre ya muy viejo, cansado de vivir tanto
De pasar su vida trabajando, cuidando de sus afectos
Sus manos agrietadas de tanto trabajo y arrugadas por su
edad
Sus hijos, sus nietos y bisnietos, con sus cuentos
mágicos
Con la nostalgia del amor de su vida, que ya no estaba a
su lado
Sus manos agrietadas de tanto trabajo y arrugadas por su
edad
Esperando su momento de partir, para encontrarse con su
amor
Unas lágrimas recorrían por las noches sus mejillas
Sentía su cuerpo cansado, su corazón ya no latía tan
fuerte
A pesar que había sido un hombre muy fuerte, hoy ya no lo
era
Cada mañana le costaba abrir sus ojos y levantarse
Claro! en su mente retumbaba el nombre de su amada esposa
Ya no soportaba su ausencia, sus caricias, sus besos
El amor verdadero se había marchado, dejándolo solo
Sentía que su voluntad llegaba a su fin, de a poco
Sus hijos, notaban los largos momentos pensativos
Hasta que una noche luego de cenar, se despidió de todos
Con un beso y un abrazo muy grande, pidiéndole que sean
buenos
Esa noche, se quedó dormido para toda la eternidad
Lo había venido a buscar su amor, su único amor
Ella lo tomó de la mano, lo miro a los ojos y le dijo
No temas, caminaremos juntos hacia el Valle de la muerte
Una vez allí ya estaremos seguros para toda la eternidad…
José
Hoffman.-
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