Una mañana, me levante de muy buen humor,
Me sentía extasiado y por demás seguro de mi mismo,
Mientras caminaba, notaba que las personas que encontraba a mi paso,
Se veían todas del mismo color, un color indefinido,
Digno de un cuento de algún escritor iracundo,
Seguí mi camino, notaba a todos los que cruzaba muy pequeños a mi lado,
No entendía el por que ? Sería por mi estado de humor ?
Continué caminando hacia mi destino,
La cima de una montaña, cuando llegué allí,
Comencé a mirar todo mi entorno, y ver a la distancia profunda,
La ciudad, con un ángulo de 360° y notaba algo distinto,
Faltaba algo ! Y no sabría decir en ese momento que era ?
Pasé todo el día en la cima, en calma y reflexionando,
El viento me acariciaba el rostro, me relajaba,
El silencio de palabras se apoderó de mi,
Pasaron muchas horas y mi corazón parecía desfallecer,
Fue entonces, que comencé a ver las cosas de diferente manera,
Ya de tardecita, emprendí el regreso, nuevamente a mi hogar,
Pero me sentías más liviano que otras veces,
Me di cuenta que había dejado algo en esa cima,
Y lo que había dejado era mi ego, tan simple como eso,
Las personas eran ahora iguales que yo, humanos,
Con defectos y virtudes, como debía ser,
Ya soy libre, lo peor que tenía lo había abandonado,
Abandone mi ego en la cima de la montaña…..
José Hoffman.-
Me sentía extasiado y por demás seguro de mi mismo,
Mientras caminaba, notaba que las personas que encontraba a mi paso,
Se veían todas del mismo color, un color indefinido,
Digno de un cuento de algún escritor iracundo,
Seguí mi camino, notaba a todos los que cruzaba muy pequeños a mi lado,
No entendía el por que ? Sería por mi estado de humor ?
Continué caminando hacia mi destino,
La cima de una montaña, cuando llegué allí,
Comencé a mirar todo mi entorno, y ver a la distancia profunda,
La ciudad, con un ángulo de 360° y notaba algo distinto,
Faltaba algo ! Y no sabría decir en ese momento que era ?
Pasé todo el día en la cima, en calma y reflexionando,
El viento me acariciaba el rostro, me relajaba,
El silencio de palabras se apoderó de mi,
Pasaron muchas horas y mi corazón parecía desfallecer,
Fue entonces, que comencé a ver las cosas de diferente manera,
Ya de tardecita, emprendí el regreso, nuevamente a mi hogar,
Pero me sentías más liviano que otras veces,
Me di cuenta que había dejado algo en esa cima,
Y lo que había dejado era mi ego, tan simple como eso,
Las personas eran ahora iguales que yo, humanos,
Con defectos y virtudes, como debía ser,
Ya soy libre, lo peor que tenía lo había abandonado,
Abandone mi ego en la cima de la montaña…..
José Hoffman.-