Entre el humo de cigarrillos
Y el olor rancio del vino barato
Se respiraba un aire nauseabundo,
Tirado sobre unas bolsas olvidadas,
Con su mirada perdida en un punto indefinido,
Perturbado por su pasado trágico y doloroso,
Se encontraba un hombre de aspecto sepulcral,
Su edad indefinida por tantas arrugas,
Sus ojos cansados de buscar lo que ya no tenía,
Su vida hubiera sido diferente
Si aquel accidente fatal, no ocurría,
Profesor de física y química, respetado por todos,
Su vida plena y su buen pasar económico,
Pero sucedió, la vida lo puso en una encrucijada
El dolor de la tragedia, que le quitó lo que más amaba,
Su esposa y sus dos hijas, soles entre los soles,
Su mente trastornada, no supo que hacer,
Comenzó a caminar sin rumbo,
Abandonándolo todo, absolutamente todo,
Su camino lo llevó hacia un infierno difícil de explicar,
Han pasado tantos años, que olvidó quien es,
Solo piensa en su familia perdida,
Bebe para olvidar, pero su memoria se resiste a eso,
Piensa y llora en la soledad de su vida errante,
Solo apacigua su dolor, en momentos de sobriedad,
Cuando ayuda a algún estudiante de secundaria,
Que buscan una respuesta de este profesor tan particular,
A aquellos que lo alimentan en su vagón de tren,
Que le brindan abrigo al frío del invierno,
Ese hombre, que muchos conocen,
Pero pocos saben su nombre,
Con las palmas de sus manos juntas y mirando al cielo,
Ese hombre solo espera implorando a dios,
Que se lo lleve, para encontrarse y estar nuevamente,
Con sus tres soles………
José Hoffman.-
Y el olor rancio del vino barato
Se respiraba un aire nauseabundo,
Tirado sobre unas bolsas olvidadas,
Con su mirada perdida en un punto indefinido,
Perturbado por su pasado trágico y doloroso,
Se encontraba un hombre de aspecto sepulcral,
Su edad indefinida por tantas arrugas,
Sus ojos cansados de buscar lo que ya no tenía,
Su vida hubiera sido diferente
Si aquel accidente fatal, no ocurría,
Profesor de física y química, respetado por todos,
Su vida plena y su buen pasar económico,
Pero sucedió, la vida lo puso en una encrucijada
El dolor de la tragedia, que le quitó lo que más amaba,
Su esposa y sus dos hijas, soles entre los soles,
Su mente trastornada, no supo que hacer,
Comenzó a caminar sin rumbo,
Abandonándolo todo, absolutamente todo,
Su camino lo llevó hacia un infierno difícil de explicar,
Han pasado tantos años, que olvidó quien es,
Solo piensa en su familia perdida,
Bebe para olvidar, pero su memoria se resiste a eso,
Piensa y llora en la soledad de su vida errante,
Solo apacigua su dolor, en momentos de sobriedad,
Cuando ayuda a algún estudiante de secundaria,
Que buscan una respuesta de este profesor tan particular,
A aquellos que lo alimentan en su vagón de tren,
Que le brindan abrigo al frío del invierno,
Ese hombre, que muchos conocen,
Pero pocos saben su nombre,
Con las palmas de sus manos juntas y mirando al cielo,
Ese hombre solo espera implorando a dios,
Que se lo lleve, para encontrarse y estar nuevamente,
Con sus tres soles………
José Hoffman.-