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viernes, 1 de agosto de 2014

JUICIO A LA MUERTE


                                  En el tribunal de almas, se llevaba a cabo el juicio a la muerte, la acusación era, de llevarse almas de niños y jóvenes que apenas comenzaban a vivir y truncaron así tan de repente sus vidas, fue así que citaron a declarar a la muerte, acusada de llevarse almas sin sentido, la audiencia estaba conformada por almas de mucha edad en el cielo, se encontraban almas que oficiaban de fiscales ( los acusadores ) y otras que hacían de defensores aunque no estuvieran de acuerdo.
                                 Una vez comenzado el juicio, el alma fiscal presentó su acusación formal, y decía esta fiscalía acusa a la muerte, por llevarse sin sentido para esta fiscalía, a muchas almas de niños y jóvenes, quienes apenas tuvieron tiempo para apenas ver el sol, algo que no estamos particularmente esta fiscalía en tolerar.
                                  Esta vez le tocó el turno al alma defensora, quien dijo, no tengo nada que preguntar por el momento.
                                  Nuevamente el alma fiscal, comenzó a exponer toda su verborragia anti muerte que se podía  consentir, y exclamó no vamos a permitir que la muerte, nos siga sacando del mundo de los vivos, tantas almas de niños y jóvenes, como así tampoco las almas de personas que aún tienen muchos años por vivir.
                                  La muerte miraba todo, sin mostrar ningún tipo de sentimientos ni experimentando ninguna clase de emociones, estaba totalmente impávida ante todo lo que ocurría a su alrededor y no emitía palabra alguna.
                                 Todas las almas murmuraban, se sentía en el tribunal el enojo de todas las almas y más aún al ver a la muerte tan tranquila y sin inmutarse.
                                 Transcurrió el juicio en general  sin problemas, hasta que el presidente del jurado de almas, invitó a la muerte a subir al estrado para que pudiera decir lo que quisiera o defenderse de las acusaciones expuestas por el alma fiscal.
                                  La muerte se paró y se dirigió lentamente hacia el estrado, miró a todas las almas allí presentes y se sentó cómodamente, mirando fijamente al presidente del jurado de almas, quien le preguntó, tiene usted la posibilidad de defenderse de todo lo que se le acusa en este tribunal.
                               
                                   Dijo la muerte, no tengo mucho que declarar, solamente puedo decir, que no soy yo quien tiene la potestad de elegir  quien vive o muere entre las personas, ya sean niños, jóvenes o viejos.
                                   Solamente me dan una lista, donde se encuentran las almas que tengo que recoger, ni más ni menos, no estoy ni con dios, ni con el diablo, no estoy ni con el bien, ni con el mal, solo les puedo decir, que soy parte de la vida misma, que tengo un trabajo que nadie quiere hacer, pero alguien lo tiene que hacer.
                                   Había un silencio imponente en la corte de almas, nadie salía de su asombro y es más, muchos asentían con sus cabezas.
                                   El alma fiscal, sacudiendo su cabeza y con tremendo remordimiento dijo, se retiran los cargos, debido a lo expuesto por la muerte, nadie en esta corte tenía conocimiento de tal trabajo en cuestión que realiza.
                                   El presidente del tribunal, le comunicó a la muerte su libertad, para continuar haciendo ese trabajo tremenda mente sacrificado que realizaba.
                                   La muerte te puso de pié y lentamente te retiró del tribunal, al salir tomo entre sus manos la guadaña y una larga lista de almas.
                                 
A la Muerte no hay que salir a buscarla, llega cuando tiene que llegar……..

José Hoffman.-

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