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viernes, 1 de agosto de 2014

CONVERSACIONES INTIMAS

                               
                                           Un buen día, mi cerebro y mi corazón se pusieron a conversar de cosas del cuerpo, mi cerebro le agradecía al corazón por mandarle tanta sangre y así de esa manera poder irrigar muy bien en este caso al cerebro, el corazón le contesta, gracias cerebro, pero lo que hago es parte de mi trabajo, aunque algo pesado, es mi deber enviar sangre a todo el cuerpo permanentemente.
                                          Lo entiendo perfectamente, le contestó el cerebro, pero aún así tu trabajo es muy importante ya que mantienes el cuerpo entero bien oxigenado, así es contestó el corazón, debo mantenerme trabajando las 24 horas del día, desde el primer día de la concepción, hasta el último día de vida, que será seguramente trágico, es verdad, dijo el cerebro, pero tu tienes unos buenos músculos para ese trabajo, en cambio yo solamente tengo  neuronas, que son a las que les doy mucho trabajo, día y noche, de día, las hago pensar y de noche las hago soñar, así nuestro cuerpo puede tener un buen descanso, luego de un día de trabajo.
                                          De repente el corazón se estremeció, comenzó a tener dolores muy fuertes, el cerebro comenzó a pensar que pasaba ? No entendía nada de nada, le preguntó al corazón, que te pasa corazón ? Por que estás así ? Que has hecho ? El corazón le contestó, no he hecho nada más de lo que debía, pero el dueño del cuerpo si, está haciendo cosas que nos pueden perjudicar a todos.
                                          Comenzando por comer lo que hace mal, me ha llenado las arterias de grasa, comiendo carnes rojas, y haciendo caso omiso de comer nada de harinas, cuando se tendría que cuidar ya que no es un niño, es un adulto irresponsable, por desconocimiento o negligencia, pero nos pone a todos en un alto riesgo.
                                           Cuando comenzó todo eso?  preguntó el cerebro, porque yo no recuerdo o no registro nada de eso, claro contestó el corazón, el que lleva la de perder siempre soy yo, yo soy el que primero sufre las consecuencias de todos los excesos que este hombre hace, solo yo se lo que se sufre.
                                           Hoy cerebro, tengo que contarte que ya es tarde, muy tarde, ya no funciono como antes, mis coronarias se han tapado y mis músculos ya no funcionan como antes, voy perdiendo de a poco la capacidad de bombear sangre que ustedes tanto necesitan, aunque me resisto a morir, no parare de hacerlo mientras tenga un hilo de fuerzas para seguir bombeando sangre a cada rincón del cuerpo.
                                            Corazón, hoy me has pegado un duro golpe al contarme lo que te ocurre, ahora comprendo todo, tus silencios y tus arritmias, tus dolores y tus vaivenes, solo quiero decirte que, el día que faltes nos iremos juntos.
                                             Cuídate, como cuando éramos niños, ten fe en ti mismo, no renuncies nunca a tus funciones de bombear, mientras yo pienso tu bombeas sangre, no te rindas nunca, que yo no me rendiré.
Séle fiel a tu cuerpo, eres el único que lo mantiene vivo…..

José Hoffman.-

JUICIO A LA MUERTE


                                  En el tribunal de almas, se llevaba a cabo el juicio a la muerte, la acusación era, de llevarse almas de niños y jóvenes que apenas comenzaban a vivir y truncaron así tan de repente sus vidas, fue así que citaron a declarar a la muerte, acusada de llevarse almas sin sentido, la audiencia estaba conformada por almas de mucha edad en el cielo, se encontraban almas que oficiaban de fiscales ( los acusadores ) y otras que hacían de defensores aunque no estuvieran de acuerdo.
                                 Una vez comenzado el juicio, el alma fiscal presentó su acusación formal, y decía esta fiscalía acusa a la muerte, por llevarse sin sentido para esta fiscalía, a muchas almas de niños y jóvenes, quienes apenas tuvieron tiempo para apenas ver el sol, algo que no estamos particularmente esta fiscalía en tolerar.
                                  Esta vez le tocó el turno al alma defensora, quien dijo, no tengo nada que preguntar por el momento.
                                  Nuevamente el alma fiscal, comenzó a exponer toda su verborragia anti muerte que se podía  consentir, y exclamó no vamos a permitir que la muerte, nos siga sacando del mundo de los vivos, tantas almas de niños y jóvenes, como así tampoco las almas de personas que aún tienen muchos años por vivir.
                                  La muerte miraba todo, sin mostrar ningún tipo de sentimientos ni experimentando ninguna clase de emociones, estaba totalmente impávida ante todo lo que ocurría a su alrededor y no emitía palabra alguna.
                                 Todas las almas murmuraban, se sentía en el tribunal el enojo de todas las almas y más aún al ver a la muerte tan tranquila y sin inmutarse.
                                 Transcurrió el juicio en general  sin problemas, hasta que el presidente del jurado de almas, invitó a la muerte a subir al estrado para que pudiera decir lo que quisiera o defenderse de las acusaciones expuestas por el alma fiscal.
                                  La muerte se paró y se dirigió lentamente hacia el estrado, miró a todas las almas allí presentes y se sentó cómodamente, mirando fijamente al presidente del jurado de almas, quien le preguntó, tiene usted la posibilidad de defenderse de todo lo que se le acusa en este tribunal.
                               
                                   Dijo la muerte, no tengo mucho que declarar, solamente puedo decir, que no soy yo quien tiene la potestad de elegir  quien vive o muere entre las personas, ya sean niños, jóvenes o viejos.
                                   Solamente me dan una lista, donde se encuentran las almas que tengo que recoger, ni más ni menos, no estoy ni con dios, ni con el diablo, no estoy ni con el bien, ni con el mal, solo les puedo decir, que soy parte de la vida misma, que tengo un trabajo que nadie quiere hacer, pero alguien lo tiene que hacer.
                                   Había un silencio imponente en la corte de almas, nadie salía de su asombro y es más, muchos asentían con sus cabezas.
                                   El alma fiscal, sacudiendo su cabeza y con tremendo remordimiento dijo, se retiran los cargos, debido a lo expuesto por la muerte, nadie en esta corte tenía conocimiento de tal trabajo en cuestión que realiza.
                                   El presidente del tribunal, le comunicó a la muerte su libertad, para continuar haciendo ese trabajo tremenda mente sacrificado que realizaba.
                                   La muerte te puso de pié y lentamente te retiró del tribunal, al salir tomo entre sus manos la guadaña y una larga lista de almas.
                                 
A la Muerte no hay que salir a buscarla, llega cuando tiene que llegar……..

José Hoffman.-