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jueves, 31 de julio de 2014

EL VIEJO RELOJ CUCÚ

                                En la Selva Negra Alemana, se encontraba oculta una vieja y típica casa del lugar, rodeada de coníferas, álamos entre otras especies, en cuyo interior se encontraba un antiquísimo reloj cucú en su forma típica, con su techo pintado de rojo y sus paredes al natural, convivían desde hace cientos de años, casa y el famoso pájaro cucú, desde su concepción hacían una pareja muy buena y sin problemas, cada quien con su trabajo, el reloj con sus contrapesos que le daban vida y hacía sonar sus campanas y el viejo pájaro cucú quien era el encargado de despertar cada día y durante cinco minutos a las cinco de la mañana a sus dueños.
                                Habían pasado los años, y el pájaro cucú ya cansado de hacer cada día lo mismo, había pensado hacer un largo viaje, para conocer diferentes regiones del mundo, de las cuales había escuchado hablar a sus dueños entre copas y copas, Sus aspiraciones de viajar se incrementaban cada día, soñaba con ese día en que se iría  a conocer otras regiones y el mundo en general.
                               Un buen día, poco antes de las cinco de la mañana, tomó sus petates y emprendió su tan ansiado viaje, voló por los cinco continentes, viendo y conociendo tantas bellezas naturales, como así también paisajes increíbles, pasaron los días, las semanas y los meses, pero el pájaro cucú aún no regresaba y el viejo reloj extrañaba profundamente a su querido pájaro cucú, compañero de trabajo y aventuras imaginarias sin igual.
                                Los dueños de la casa, ya habían pensado en cambiar el reloj por otro más nuevo, pero esto les molestaba, ya que estaban encariñados con este, convinieron esperar un poco más de tiempo, esperando que regresara su pájaro cucú de su viaje inesperado por el mundo.
                                Un buen día, al igual que cuando había partido poco antes de las cinco de la mañana, regresó a su tan querido reloj y al llegar las cinco de la mañana, como siempre cantó para despertar a sus dueños, que estos al escuchar a su pájaro cucú que había vuelto, se levantaron contentos y entusiasmados por el regreso de su pájaro cucú quedando extasiados, mirando al pájaro que se había atrevido a volar hacia lo desconocido, pero que al fin se encontraba nuevamente con ellos.
                               Una vez juntos y tranquilos, tanto el reloj y el pájaro cucú, el reloj quiso saber  todo acerca del viaje de su querido amigo y compañero y le preguntó, cuéntame todo lo que has conocido en tu fabuloso viaje, el pájaro lo miró y en pocas palabras le dijo, Cucú, Cucú, Cucú, Cucú, Cucú Cucú, Cucú, Cucú y al fin, tras la alegría de estar y seguir nuevamente juntos, todos fueron felices para siempre !!!!

José Hoffman.-

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