Necesito de tu presencia,
De tu locura de mujer enamorada,
No soporto que perturbes mi vida
Con la majestuosidad de tu presencia,
Necesito de tu clemencia,
Me abruma la furia de tu mirada,
Tu boca roja, como llamarada de fuego,
Que altera con pasión, amor y penitencia.
Necesito de tus momentos de cordura,
Tu orgullo me distrae, socava mi pasión
Pero mi condición de amante, no claudica.
Necesito de tu miel, de tu ternura,
La sencillez de tu voz y de tu ardiente amor.
Te necesito mucho… te necesito……
José Hoffman.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario