Solo y pensativo, me detengo debajo de un árbol,
había un banco y me senté para contemplar a la Luna,
una luna gigantesca, que se ufanaba frente a mi,
haciendo apología de su belleza incomparable,
su blanco grisáceo, coqueteaba con el Sol,
que la miraba asombrado por su hermosura,
tan sensual le parecía la luna, que esta coqueteaba con el,
tantos siglos tan cerca y nunca han podido estar juntos,
un real amor a la distancia, como los hay tantos,
un amor incondicional, un verdadero amor....
mis pensamientos volaban hasta encontrarse con el sol,
para luego llegar a la luna y poder escuchar todo lo que tiene para decirme,
tanta armonía, pero tanta soledad en un cielo infinito,
pero a la vez tan acompañados por tantas estrellas,
pensé ahora no estoy solo, la Luna y el Sol serán mis amigos de día
y de noche, ya no estaré más solo,
ellos serán, mis compañeros en la vida ....
José Hoffman.-
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