Eran cerca de las 21 horas
llamé a tu puerta suavemente
me recibiste con una mirada libidinosa
tenias puesto debajo de tu baby doll
el más hermoso cuerpo que mis ojos han visto
me desvestiste con tu mirada inquisidora
nos besamos apasionadamente
y sin darnos cuenta, nos encontramos en la cama
desnudos los dos, recorriendo nuestros cuerpos
sedientos de pasión descontrolada
nos amamos como nunca
nos bebimos nuestros placeres
mi néctar y tu cántaro fueron nuestros elixires
no podría decir, donde empezaba tu cuerpo
ni donde terminaba el mío
eran deseos de amarnos mutuamente
y así lo hicimos, llenos de éxtasis y sed de amar
cuando nos dimos cuenta
nos sorprendió el sol de la mañana
enredados de lujuria....
José Hoffman.-