Allá por los años 1930-40 En la ciudad de Pehuajó, se vivieron situaciones delictivas.
Pero con una particularidad, los delincuentes de esa época tenían mucha imaginación, debido a la superstición de los habitantes de esa época.
Había unos delincuentes que asaltaban a la gente, con una particularidad, se hacían pasar por animales.
Estaba el perro gente y el chancho gente, así se los conocía en la zona. Estos delincuentes, por ejemplo el chancho gente, asaltaba a las personas junto a un cómplice, por medio de unos trozos de corcho, lo frotaban y se escuchaba como si fuera el grito de un chancho, la gente te asustaba y volteaba la cabeza para el lado de donde venía ese sonido, es en ese momento que el otro de delincuente, lo amenazaba con un cuchillo, robándole todo lo que llevaba, la gente quedaba paralizada sin poder hacer nada.
Pasaron los meses hasta que un hombre de nombre Ismael, de camino a su casa ya casi de noche se le apareció el ya famoso chancho gente, desgraciadamente para este, se encontró con un hombre que no era miedoso, acostumbrado a la oscuridad y a defenderse solo.
Cuando el chancho gente hizo sonar los corchos para así robarlo y amenazarlo con un cuchillo, como era su costumbre, jamás supuso que este hombre tan delgado, le iba a hacer frente.
Al acercarse el delincuente en cuestión y cuando estuvo al lado de la posible victima, este hombre trabajador tan delgado y que nadie diría que pudiera hacer algo ante esa situación, le aplico un golpe de puño que lo tumbo, cayendo desparramado en la calle arenenosa, y tirandose sobre e delincuente comenzó a golpearlo, hasta que de repente el delincuente le dice para Ismael, no me pegues mas que soy tu amigo !!! Ismael paro de golpearlo y le sacó la mascara que llevaba y descubrió que era un amigo, el delincuente le pidió perdón por lo que había echo, que no lo había reconocido, que siendo casi de noche y como estaba tan oscuro pensó que era otra persona.
Así terminaron las andanzas del chancho gente…….
José Hoffman.-